dilluns, 27 de setembre de 2010

ARTASONA 2010

Y como no hay dos sin tres, después de Salou y Moyuela, a la semana siguiente volver a cargar los bártulos de nuevo y dirigimos al evento medieval de la villa de Artasona situada en el término municipal de El Grado, provincia de Huesca.

Artasona es un pueblo pequeño, de unos pocos centenares de habitantes, sus calles estrechas y sus viviendas ese encuentran a las faldas de su castillo. Pueblo con historia y con encanto aún conserva rastros de su pasado medieval.

El Castillo

El castillo de Artasona se encuentra en la localidad del mismo nombre. Aparece documentado en el siglo XI y Las primeras referencias históricas que disponemos son de 1087, cuando Sancho Ramírez encargó a Sancho Aznaréz de Perrarúa y Pepino Aznárez de Alquézar construir el castillo y repoblar el lugar. Alfonso I le concedió fuero de población en 1134, encargando la tenencia del castillo a Pedro Romeo. En 1261 Jaime I lo incluyó en la baronía de Ayerbe.

A mitad del siglo XV pertenecía a Miguel de Gurrea, y tras su muerte pasó a formar parte del patrimonio de su hermano, barón de Gurrea. En 1464 fue vendido a los Gurrea de Argavieso. Después paso al secretario de Fernando “el Católico”, aunque después su hija, Aldonza, lo reintegró a la baronía de de Gurrea, cuando se caso con su titular. En los Gurrea se mantuvo hasta el siglo XVIII.

En la guerra de Independencia fue tomada por los franceses quienes lo dinamitaron cuando lo abandonaron.

Actualmente se encuentra en estado de ruina progresiva y es de acceso libre. El castillo esta bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Descripción:

Situado sobre una elevación sobre el despoblado, los restos de la fortificación que debía ser de grandes dimensiones, con un edificio señorial, de estilo gótico, de planta triangular de 40 metros de lado, flanqueada por un torreón cilíndrico en cada uno de sus vértices. Pero actualmente sólo son apreciables los de la fachada principal, habiendo troneras para piezas de artillería.

Toda la obra es de mampostería recubierta con sillares, destacando la puerta de ingreso, en arco apuntado adornado con molduras góticas.

Para nosotros Artasona se nos presentaba como una gran desconocida, era la primera vez que ARCOFLIS en su largo currículum haría volar sus flechas en tierras oscenses. Nada más llegar nos dimos cuenta de que se trataba de un pueblo pequeño pero con encanto y durante y en los días que estuvimos en él ampliamos nuestra primera definición añadiendo con gente encantadora y de buen hacer ya que se portaron estupendamente con nosotros.

Partimos de Vilafranca del Penedès el viernes envueltos entre rayos, truenos y una incesante lluvia para llegar a Artasona al filo de la medianoche. Allí nos esperaban algunos miembros de A.C.H.A. que se habían montado una pequeña fiesta con algunos de los habitantes del pueblo. Tras los saludos, una vez aparcado el remolque y dejado nuestros enseres en la sala habilitada para dormir, nos unimos a la fiesta hasta bien entrada las ... bueno, que era muy tarde

La mañana apareció soleada y presagiaba un gran día. Perezosamente pero puntuales a nuestra hora nos levantamos de nuestras camas para ir prestos a desayunar a casa de Carmen, una compañera de A.C.H.A., dónde su familia nos acogió muy bien y nos trataron de maravilla los dos días que estuvimos invadiendo su casa. Y así, sentados a la puerta de su casa con la panza llena y más despiertos vimos como los artesanos acababan de dar sus últimos retoques a sus puestos y los músicos de Esfuria Tronadas inauguraban el mercado con sus melodiosos ritmos.

A trabajar toca, de un escenario que había en la plaza montamos dos zonas, una propiamente de tarima y otra a la que le colocamos un toldo encima y serviría de exposición de armas en las que A.C.H.A. efectuaría los "vestires del caballero" en la primera y darían todo tipo de explicaciones e información sobre armas y vestuario en la segunda.
Una vez montado todo procedieron a vestir al caballero. En este caso se trataba de vestir y explicar que tipo de ropa, complementos y armas llevaba un caballero en el siglo XIV. La gente que observaba no perdió ningún detalle de la explicación y asombrándose por el hecho de como una persona podía llevar tanto peso encima con tanto metal como suele ser al llevar una armadura y poder moverse y luchar con ella.


Seguidamente llegó la hora de comer. Una suculenta comida llenó nuestros estómagos de nuevo cargándolos con energías renovadas ya que la tarde iba a ser movida. Nos tocaba lo nuestro, el tiro con arco. Pronto montamos el muro de protección con balas de paja a modo de para-flechas y nos pusimos a practicar un rato con nuestros arcos. Una vez creada la zona de tiro y utilizando globos como diana procedimos a enseñar y dejar tirar a cuantas personas quisieran probasen la sensación de lanzar flechas con un arco. Agradablemente sorprendidos nos quedamos de la buena puntería de la que mucha gente izo gala. Para los niños más pequeños habilitamos también otra zona de tiro pero con flechas sin punta para que no pudieran disfrutar sin hacerse daño.

Acabado nuestro tiempo y para dejar espacio a una nueva actuación desmontamos y recogimos nuestro material. En esta ocasión los miembros de A.C.H.A. se preparaban para realizar dos exhibiciones de combates entre caballeros utilizando diversas armas y que fueron muy aplaudidos por el público asistente.


Entre charlas y refrescos esperamos a que el Sol dejara su lugar de privilegio a la noche y a su estrella la Luna bajo la cual repartimos antorchas entre los asistentes que en comitiva y tras los sonoros tonos de Esfuria Tronadas nos condujeron a la cena de hermandad con el pueblo de Artasona. Otra excelente comida precedida de una entrega de diplomas de agradecimiento por parte de A.C.H.A. que fueron entregados a las persona y entidades que habían hecho posible la realización del evento medieval. Entre ellos uno de los diplomas fue a parar a manos de ARCOFLIS. Nuestro más sincero agradecimiento.

Y nada, salimos de la cena para ir junto con los habitantes del pueblo a la plaza central, en la que se había instalado la taberna, para seguir con los músicos y con nuestras charlas hasta la muy lejana hora de ir a dormir pues algunos ciertamente fuimos los últimos en tal empeño.


El domingo por la mañana tuvo casi la misma rutina que el sábado, quizás más lenta debido en parte al cansancio general que había en el pueblo por trasnochar. Lo cierto es que como el día anterior montamos la exposición de armas y preparamos el escenario para hacer el vestir al caballero. Primeramente se vistió a un caballero templario del siglo XIII que fue muy fotografiado y vitoreado ya que el modelo a vestir era un joven de la misma población. Posteriormente se vistió a un caballero del siglo XIV con su armadura completa mientras que en la exposición de armas no paraban de dar explicaciones sobre tal espada o cual yelmo se utilizaban en cada época, etc, etc.

Ello nos llevo otra vez a la comida, a dejar de nuevo el siglo XIII y volver al XXI, a recoger y cargar nuestros enseres en los coches, a volver a despedirnos de nuestros amigos, compañeros y nuevas amistades hechas en el pueblo y empezar nuestro camino de regreso a nuestras casas llevándonos de Artasona (aparte de sus apreciados productos gastronómicos) un pedacito de ella en nuestro corazón y un gran recuerdo que esperamos repetir en breve.



Más fotos del evento en:

diumenge, 26 de setembre de 2010

EL ARCO INGLÉS: LEYENDAS ALREDEDOR DE TAL FAMOSA ARMA

Archivo:Battle of crecy froissart.jpg
Entre las hazañas más impresionantes de la historia militar se cuentan sin duda las victorias que los ingleses consiguieron con sus arqueros contra los caballeros franceses. En los inicios de la Guerra de los Cien Años, el rey Eduardo III había contado con el refuerzo de muchos nobles alemanes y sus mercenarios para su planeada invasión del norte de Francia. Pero como los franceses no presentaban batalla y los ingleses tampoco conseguían conquistar ninguna ciudad, el único resultado de estas campañas era la simple devastación. Los servicios de los caballeros alemanes le salían tan caros a Eduardo, que éste tuvo que prescindir de ellos para reducir unos costes hasta entonces ruinosos. Para la preparación de su incursión en Normandía en 1346, Eduardo reclutó, junto a los caballeros ingleses y gascones, a un gran número de arqueros, cuya enorme ventaja era que resultaban muy económicos. Mediante constantes saqueos – que probablemente tenían la función de completar el escaso sueldo de la soldadesca-, los ingleses consiguieron atraer por fin la atención de las tropas francesas pero, a la vista del impresionante ejército que el rey de Francia había conseguido reunir, los ingleses prefirieron retirarse con su botín a Flandes.

Perseguidos cada vez más de cerca por los franceses, y con la marcha ralentizada por el peso del botín, Eduardo decidió erigir una buena posición de defensa sobre una colina de Crécy y se dispuso a esperar el ataque de sus perseguidores. Los caballeros franceses estaban tan seguros de su victoria que no trataron de utilizar sus ballesteros genoveses como hubiera sido lo razonable, ni intentaron posicionar sus propias tropas. Atacaron nada más llegar al campo de batalla. Quince o dieciséis intentos de ataque fueron rechazados por los arqueros ingleses, con un resultado final de más de mil caballeros y nobles franceses muertos sobre el campo de batalla, mientras los ingleses contaban con bajas insignificantes. Cuando el ejército francés sufrió en 1356 cerca de Poitiers una derrota aún más humillante y años más tarde, en 1415, una nueva masacre en la batalla de Agincourt, Inglaterra no estaba en posición de salir victoriosa de la Guerra de los Cien Años, pero el mundo contaba con una leyenda heroica más.

[kronusentra.jpg]El arco largo inglés aviva actualmente la imaginación de gente interesada por la historia. Aquí se mezclan imágenes de Robin Hood junto con verdades a medias y anécdotas relatadas una y otra vez. Se puede leer que un sólo arquero mataba en la batalla a cientos de enemigos, cuando no miles. Los aficionados creen además que las flechas podían penetrar no solamente cotas de malla, sino también armaduras. Una de las historias más fatales y más divulgadas fue puesta en circulación por el hijo de Napoleón III cuando afirmó que un arquero podía hacer 12 lanzamientos en un minuto a una distancia superior a 200 metros, fallando solamente una vez su blanco. Un historiador -lógicamente inglés- se aventuró en su entusiasmo a aseverar que también en el siglo XVIII el arco largo hubiera podido ser decisivo en las batallas, y que de haber contado con ellos, los arqueros ingleses habrían causado un masacre entre sus adversarios en Waterloo. En su publicación de la editorial Osprey sobre los arqueros, este autor compara la fuerza y rapidez de las flechas con las balas del fusil Lee Enfield del inicio del siglo XX.

Si, como resultado de tales habladurías, uno se pregunta por qué se renunció a un arma tan milagrosa, se suele leer que quizás pudo olvidarse la técnica, que faltaban los reclutas o la madera adecuada. Otros buscan las razones en la ignorancia de los generales, que no quisieron darse por enterados de que el arco largo era muchísimo mejor que la lentitud de fuego del arcabuz que, como todo el mundo sabe, además fallaba habitualmente el blanco. Naturalmente siempre hay generales incapaces, pero en las guerras del renacimiento fue probado casi todo lo que existía en nuevas armas y técnicas, y aquellas que no evolucionaron con la suficiente rapidez desaparecieron en su mayoría del escenario.

A pesar de ello, es indiscutible que el arco largo inglés era una arma formidable y muy propia de los mercenarios. Después de sus espectaculares resultados durante la guerra de los Cien Años, otros poderes militares contrataron a los arqueros ingleses, por lo que se les encuentra en muchas batallas en Europa hasta el siglo XVI. Así, sigue siendo interesante ocuparse en detalle de la historia de esta arma.

El problema fundamental de los arqueros es que necesitan una larga experiencia y mucha práctica. No se les puede entrenar rápidamente, por lo que hay que buscarlos allí donde este arte bélico forma parte de la cultura. Precisamente los pueblos sedentarios tenían que reclutarlos entre sus vecinos seminómadas. Famosos son los arqueros nubios en los ejércitos de los faraones. Entre los griegos encontramos a los escitas y a los arqueros de Rhodos, donde esta habilidad era tradición. También los romanos utilizaban a estos especialistas provenientes de sus provincias orientales o a extranjeros.

En la literatura de la Edad Media encontramos múltiples menciones al arco, y hasta se le puede ver representado en imágenes, pero se lee muy poco sobre su uso en grandes batallas. Tuvo un papel clave en la batalla de Hastings (1066), donde los normandos lo utilizaron para debilitar el muro de escudos de los anglosajones que no podían romper con su caballería. También fué decisivo en los ejércitos del emperador Federico II, en manos de los sarracenos reclutados en Sicilia y asentados en la colonia militar de Lucera. La razón de la estima de Federico a sus sarracenos, sin embargo, no queda clara: ¿eran sus habilidades como arqueros o su fiereza en la lucha contra el papado lo que les hacía tan queridos?

Lo interesante es que, sin embargo, los arqueros no conseguían establecerse como cuerpo militar permanente. Tanto los succesores de Guillermo el Conquistador como los de Federico II renunciaban completamente al uso de arqueros o preferían tomar a ballesteros en su lugar. La situación era algo distinta en el este, donde Constantinopla había aprendido estimar esta arma de sus adversarios en las guerras contra los turcos, alintando arqueros a caballo de los Balcanes o a turcos. Durante las Cruzadas, los europeos occidentales aprendieron que también necesitaban armas de largo alcance para mantener a los jinetes enemigos a distancia. Ricardo Corazón de León, el cruzado más famoso, volvió de allí como acérrimo defensor de la ballesta.

La ballesta sacó gran provecho de las Cruzadas. Sus flechas tenían más fuerza y, sobre todo, no necesitaba tanta práctica ni habilidad como el arco largo. La ballesta se estableció como arma propia de las milicias de las ciudades y de los marineros, y así se encontraban fácilmente especialistas en los puertos de Catalunya, el norte de Italia o Flandes. El reclutamiento de arqueros versados planteaba más dificultades. No hubo en mucho tiempo una región específica a donde dirigirse, aunque esta circunstancia cambió durante la conquista de Gales (1278-1284) por los ingleses, cuando tuvieron que enfrentarse a la popular versión galesa del arco largo. Quizás debiéramos apuntar aquí que la participación de arqueros ingleses en las Cruzadas es en gran parte pura fantasía, ya que aprendieron esta técnica cuando las Cruzadas ya habían llegado a su fin.

Los galeses eran tenidos por bárbaros salvajes y se habían defendido con éxito de los angolsajones y los normandos, con el resultado que la población poco hecha al feudalismo aún no había olvidado el manejo de sus armas tradicionales, como los habitantes de las montañas suizas o de Aragón. Utilizaban el arco largo para la caza- privilegio exclusivo de la nobleza en regiones feudales-, y también en sus numerosas querellas internas en las que se utilizaba como arma principal por no tener otra cosa a mano a causa de la pobreza del pais. Con el tiempo los galeses habían aprendido a cortar el arco de un tronco de tejo de tal manera que esta madera de corazón muy duro y la albura flexible quedaban unidos, consiguiendo un efecto parecido a los arcos modernos para los que se encolan capas de diversos materiales.

Cuando el rey Eduardo I inició la conquista de Gales, se vió confrontado enseguida con una guerra de guerillas perversa. El terreno montañoso y sus muchos bosques no eran adecuados para las cargas de la caballería pesada y, sobre todo, los galeses no pensaban ni de lejos en presentar batalla contra un ejército inglés mucho mejor armado. Lo suyo eran los ataques de sorpresa, y si tenían que enfrentarse de frente a fuerzas muy superiores solían retirarse a las montañas y adentrarse en los bosques. Durante estas escaramuzas utilizaban con gran eficacia el arco largo.

Después de las primeras derrotas el mismo Eduardo empezó a reclutar galeses, lo que no le resultó dificil gracias a las numerosas peleas entre los muchos clanes y familias. No obstante, parece que al inicio Eduardo apreciaba más su familiaridad con el terreno y sus bajos sueldos, ya que seguía utilizando aún a muchos ballesteros mucho más caros que los galeses. Pero gracias a la experiencia acumulada en muchos años de escaramuzas y sitios, los ingleses aprendieron desplegar una combinación excelente de sus hombres de armas y arqueros galeses. Esta táctica se demostró tan eficaz, que también los ingleses empezaron a construir arcos largos y a entrenarse en su uso. Tras la derrota y conquista de Gales, esta misma tierra se convirtió en una provechosa fuente de arqueros para el ejército inglés.

Eduardo les puso en acción muy pronto, cuando en 1292 empezó con el sometimiento de la Escocia rebelde. Los escoceses habían aprendido, durante su rebelión, estrategias de defensa muy efectivas contra las cargas de la caballería, organizándose en grandes grupos de piqueros – llamados «schiltron» -. Bajo el mando de William Wallace aún pudieron derrotar un ejército inglés cruzando el rio Stirling. Tan sólo un año más tarde, en Falkirk, los schiltrons escoseses fueron tan diezmados por los arqueros galeses de Eduardo, que no resistieron el ataque de la caballería. Este estrategia victoriosa se repitió en bastantes ocasiones hasta el siglo XVI. No obstante, al examinar los grandes éxitos del arco largo en las guerras de Gales y Escocia, no se debe olvidar que estos grupos disponían de muy poca armadura. Algunos llevaban cotas de malla, pero la gran mayoría no tenía más que escudos y túnicas alcochadas.

De cualquier forma, el arco largo había probado su eficacia como arma. Y aún más importante era la experiencia que los ingleses habían adquirido a lo largo de estas guerras en lo que refiere a la combinación de armas diferentes. No obstante, cuando empezó la guerra de los Cien Años, Eduardo III buscó el apoyo de caballeros mercenarios y recurrió solo en última instancia a los arqueros cuando ya no pudo pagar los altos sueldos de los caballeros. Con las espectaculares victorias de Crécy y de Poitiers, ésto cambió y los arqueros pasaron a ser muy solicitados. Aunque el arco inglés no era una arma milagrosa. Se sabe que sus flechas podían penetrar cotas de malla en el siglo XIV. Pero con armaduras la cosa cambia. Claro que también había aquí grandes diferencias de calidad, y parece claro que un duque se protegía con algo mucho mejor que el último escudero de su escolta, que debía contentarse con los peores y más anticuados modelos de armadura. En un dibujo de la batalla de Mühldorf (1322) se pueden ver claramente las distintas armaduras, y también los cascos cónicos (barbute) que dejaban la cara sin protección.

Si, como ocurrió en Crécy, grupos de unos cientos caballeros atacaron constantemente una posición de 6.000 arqueros, que a su vez disparaban 12 veces al minuto sin casi nunca fallar el blanco, ¿Cómo pudieron estos caballeros penetrar en las líneas inglesas si las flechas eran tan mortales?. En la batalla de Poitiers la mayor parte de los franceses atacó a pie, y solamente dos grupos, cada uno de entre 200 y 250 hombres bajo el mando de Clermont y Audrehem, formaban la vanguardia de caballos acorazados. Los ingleses disponían de 2.000 arqueros y habían tomado posición detrás de unos setos impenetrables para la caballería. Sin embargo, algunos de los caballeros de Clermont consiguieron llegar hasta los setos, donde fueron frenados en un camino estrecho por los hombres de armas ingleses a pie. El otro grupo frances pasó por el ala izquierda de los ingleses. Una crónica inglesa relata: «La caballería francesa estaba bien protegida por placas de acero y gualdrapas de cuero, de modo que las flechas o bien se rompían o bien rebotaban hacia el cielo, cayendo tanto sobre amigos como enemigos.» Los arqueros solamente tenían algun éxito cuando los franceses ya habían pasado y podían disparar hacia los costados menos protegidos.

El historiador Jonathan Sumption, a quien estimamos como el mejor especialista de esta materia, concluye: «El arco largo, la clave en la mayoría de las victorias inglesas en el siglo XIV, tuvo (en Poitiers) un papel relativamente menor. Los arqueros fueron bastante eficientes contra el ataque inicial de la caballería francesa y durante la fase final, cuando los franceses fueron arrojados colina abajo de Audley y del Captal de Buch. Pero fueron mucho menos eficientes contra los hombres a pie que contra los caballos.»

En la descripción de la batalla de Auray (1364) Sumption es todavía más explícito: «A pesar de su gran número, los arqueros ingleses aportaron casi nada al éxito de la batalla. Las flechas nunca fueron tan eficientes contra los hombres a pie como contra los jinetes, cuyos caballos no llevaban armadura y se asustaban fácilmente. Los franceses también mejoraron poco a poco su manera de luchar a pie y aprendieron a protegerse mejor. Du Guesclin adelantó a sus hombres bien acorazados en densas filas bajo un techo de escudos. Froissart relata que los arqueros tiraban al suelo sus arcos, con los que no habían conseguido nada, y se lanzaban al combate.»

La viñeta recrea la figura de un Arquero Borgoñes en plena batalla alrededor del año 1475.   La importancia significante de los arqueros era táctica. En una unidad bien comandada, los arqueros forzaban al enemigo a renunciar a uno de sus medios bélicos más importantes: la carga de la caballería pesada. También a pie los caballeros, cada vez más acorazados, perdían mucha de su movilidad – y más de uno murió sin ninguna herida asfixiado a causa del calor en su armadura-. Ésta era la ventaja de los arqueros cuando entraban en la lucha cuerpo a cuerpo, donde tenían que enfrentarse a enemigos mucho mejor armados. Los atacaban con espadas, navajas largas y martillos, en vez de disparar con los arcos a corta distancia, lo que no hubiera representado ningún problema con un fusil. Así, se puede suponer que los caballeros en las armaduras estaban relativamente bien protegidos contra las flechas. Existen algunos relatos en donde se cuenta de las ejecuciones de arqueros que habían huido del enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por todo ello no corresponde atender a las exageraciones que pretenden hacer creer que mataban a sus adversarios como a conejos. Disparar era tan sólo una parte de su tarea, después tenían que estar dispuestos a luchar y resistir como infantería ligera.

En gran parte, los arqueros ingleses también deben sus éxitos a la arrongancia de la nobleza francesa, que prefería lanzarse de inmediato sobre sus enemigos sin ninguna táctica o disciplina. Las batallas de Nájera (1367) y Aljubarrota (1385) demostraban que los castellano no lo hacían mejor. La sangrienta derrota de Nicópolis contra los turcos durante la Cruzada en 1396 también fue causada por la misma ignorancia. Para la nobleza no era fácil aceptar que la guerra había alcanzado tal complejidad que requería la colaboración entrenada de diversas armas. Cuando los franceses aprendieron esta lección, consiguieron en Formigny en 1450 tan sólo con dos cañones pequeños descolocar a los arqueros ingleses de sus seguras posiciones y atropellarlos con la caballería. Las bajas franceses se estiman entre 200 y 300 hombres, a pesar que enfrente tenían unos 3.000 arqueros y 800 hombres de armas a pie.

Archivo:Battle-poitiers(1356).jpgAunque la guerra de los Cien Años fué el escenario principal para los arqueros ingleses, muchos de ellos buscaron su fortuna como mercenarios en otros conflictos, sobre todo cuando sus contratos acababan en los períodos de paz. En 1360, cuando Francia y Inglaterra pactaron una larga tregua, grandes grupos de mercenarios sin empleo se dirigieron a Italia, donde casi siempre encontraban una que otra guerra entre ciudades ricas. Pero en Italia ya no tenían que enfrentarse a la ignorante caballería francesa, sino a compañías de mercenarios profesionales. Por ello fueron rápidamente derrotados por la compañía “De la Estrella”. El cronista italiano Filippo Villani alaba de los ingleses sobre todo sus armaduras pesadas, que habían traído de Francia y que eran algo relativamente nuevo en Italia. Para asustar a sus enemigos, los sirvientes tenían que dar brillo a estas armaduras, lo que les valió el sobrenombre de «Compañía blanca». En cambio, en su relato acerca de los famosos arqueros cuenta: «Se experimentó que sus mejores asaltos los hacían de noche y robando, y que resistieron en la batalla. Pero su éxito se debía más a la cobardía de nuestra gente que a su propia bravura.»

También el poderoso duque de Borgoña Carlos el Temerario reclutaba arqueros ingleses a miles para sus guerras. No obstante, sus ejércitos fueron aplastados en Granson (1476) y Morat (1477) por la infantería suiza sin ofrecer mucha resistencia. Nadie pretende que un suizo tuviera mejor armadura que un caballero, pero a pie era mucho más ágil. En la última batalla de la guerra de las Dos Rosas cerca de Stoke (1487), unos 2.000 lansquenetes y suizos casi consiguieron una victoria parecida contra fuerzas de arqueros y hombres de armas bastantes superiores. Sin embargo, los ingleses todavía gozaban del esplendor de sus grandes victorias, y estaban seguros que cada uno de ellos valía como mínimo por 20 franceses. Cuando Enrique VIII trató repetir sus fulgurantes victorias en su invasión a Francia en 1544, tuvo que comprobar que sólo con sus legendarios arqueros no podría conseguir nada, sino que debía reclutar a miles de lansquenetes, arcabuceros españoles y mercenarios de otros muchos países. Su hija Isabel I actuó en consecuencia y, por decreto, excluyó al arco del reclutamiento. No obstante la discusión sobre sus ventajas y desventajas continuó en Inglaterra hasta el final del siglo. En 1590 un defensor del arcabuz escribió que quizás las flechas asustaban más a los caballos, pero que los hombres se asustaban de las balas.

divendres, 24 de setembre de 2010

MOYUELA 2010

Si la semana anterior estuvimos acompañando al Rey Jaume I en Salou a la orilla del mar, este fin de semana nos tocó visitar las áridas tierras de Moyuela en tierras aragonesas. Era nuestra segunda visita a este evento que organizaban nuestros hermanos de Fidelis Regi. Acompañaron el evento los miembros de A.C.H.A. y se echó de menos la presencia de los vascos de Iparreco Iaunac que por causas de fuerza mayor no pudieron asistir.


Así pues y casi como un reloj nos encontramos los tres grupos en la riera de Moyuela donde se tenia que montar el campamento, lo que hicimos rápidamente tras los saludos de costumbre. Descargamos los vehículos y en un plis-plas montamos un pabellón medieval, otro con dos mástiles, dos tiendas normandas y un enorme toldo que nos protegía del intenso calor.

Con esto llegó la hora de comer y así lo hicimos, compramos kebabs y refrescos en una jaima y a la sombra del toldo del campamento dimos buena cuenta de ello. Cafés y espirituosos en el bar y a preparar las actividades de la tarde.

La tarde para nosotros estaba centrada en dos actividades, participar en el pregón medieval y desfile posterior y en organizar el tiro con arco. Para lo primero nos pusimos nuestras mejores galas, de arqueros nosotros, de nobles, caballeros y damas el resto de compañeros. Y así de tal guisa escucha emprendimos un corto desfile al que se unieron nuestros buenos amigos caspolinos de los Heráldicos de Caspe quienes con sus trompetas y tambores nos condujeron hasta la plaza del pueblo dónde nuestro compañero Enrique de Caragoça, esta vez convertido en inquisidor mayor, leyó el pregón con su inimitable estilo y dio inicio a las fiestas.
Seguidamente desfilamos por las calles del pueblo y a la comitiva se unieron el alcalde y los lugareños.

Una vez acabado esto montamos nuestra zona de tiro con arco al lado del campamento. Construimos un muro de paja con la finalidad de parar las flechas, montamos nuestros arcos de iniciación para que con ellos tanto niños como mayores puedan probar la sensación de tirar con arco. Inflamos globos que utilizaríamos como diana y preparamos la mesa con la que nuestro escribano otorgaba diplomas a los mejores tiradores.

Paralelamente a nuestra actividad los compañeros de Fidelis Regi y A.C.H.A. montaron una exposición de armas, llena de cascos, espadas, mazas, vestuario, etc. y un taller de esgrima que hizo las delicias de cuantos participaron y en tan buen ambiente nos sorprendió la llegada de la noche. Desmontados nuestros talleres no dirigimos al pabellón deportivo del pueblo dónde cenaríamos con los músicos y los habitantes del pueblo. Acabada la cena se hicieron actuaciones, sorteos y un bingo. Una de ellas fue la del compañero Carlos "Corronchos" y su palo de fuego.

Seguidamente se subió en procesión de antorchas hasta la ermita del pueblo dónde el benedictino monje Enrique de Caragoça para gozo de los presentes contó, al igual que hiciera en edición anterior, una serie de cuentos e histórias medievales. Acabado esto y ya en el campamento, poca cosa más, charlas a la luz de las velas, risas, y finalmente a dormir.

Horas más tarde amaneció el domingo y después de desayunar se unieron a nosotros algunos arqueros del grupo aragonés de Arcomedievo. El acto del día era una misa en la iglesia y a su salida en la plaza y de manos del inquisidor Enrique de Çaragoça y sus secuaces se harían confesar mediante algunas torturas a los que fueron acusados el día anterior de brujería y otras barbaridades propias de la Inquisición.

Finalizado esto nos dedicamos a la arquería para divertirnos un poco junto con los arqueros de Arcomedievo que vinieron a pasar la mañana con nosotros, tirar algunas flechas y probar los arcos de fabricación propia para pasar ya seguidamente a la comida, desmontaje de campamento, despedida de los amigos y regreso a nuestras casas



Más fotos del evento en:

divendres, 10 de setembre de 2010

EXPRESIONES...

La historia nos ha dejado algunas expresiones que hemos oido muchas veces..., pero... sabemos de dónde o de qué provienen?

Veamos ejemplos:

meterse en camisa de once varas
¿Sabías por qué se dice que METERSE EN CAMISA DE ONCE VARAS es inmiscuirse en asuntos complicados que a uno ni le van ni le vienen?
El modismo hace referencia al procedimiento de adopción seguido en Castilla durante la Edad Media.
El futuro padre metía al futuro adoptado por la manga, muy holgada, de una camisa. Y tan holgada debía ser, puesto que la tal camisa medía once varas.
Siendo la vara una medida de longitud que se usaba en distintas regiones de España con valores diferentes, que oscilaban entre 768 y 912 mm., nos podemos hacer una idea de las desmesuradas medidas de la camisa.
Y cuando éste salía por el cuello de la misma —en una representación del parto— recibía de su adoptador un beso en la frente, como prueba de aceptación.
Comoquiera que las adopciones solían acarrear problemas, se hizo extensivo con esta frase la aplicación de las dificultades a todo tipo de asuntos.
Si tal adopción acababa en fracaso, se aconsejaba al repudiado que no volviera a dejarse adoptar y que no se metiera en camisa de once varas. Y así, son numerosos los refranes que aluden a esta costumbre como: Hijo ajeno, mételo por la manga y salirse ha por el seno y Éntrale por la manga y salirse os ha por el cabezón.
Tanto Bastús, en La sabiduría de las Naciones, como Sbarbi, en elDiccionario de Refranes, Adagios y Proverbios, hacen mención de la ceremonia que realizó Dª. Sancha Velázquez para adoptar a Mudarra González, que sería posteriormente el vengador de sus hermanos los siete infantes de Lara.
Gonzalo Correas, en su Vocabulario de refranes y frases proverbiales, dice: “Entrar por la bocamanga y salir por el cabezón. Del que toma más que le dan: fue uso, para prohijar y dotar, meter al tal hijo la cabeza por la boca de la manga, que era muy ancha, y sacarla por el cabezón, y mostrarle así, y quedaba por hijo heredero. Las mangas de las camisas y cabezones duran hoy tan anchas entre labradoras, que se puede hacer esta ceremonia muy bien estando vestidas. Véase la historia de Mudarra y Ramiro de Aragón”.

recoger el guante
¿Sabías por qué RECOGER EL GUANTE es una expresión utilizada para indicar que se acepta un desafío o provocación?
Su origen se encuentra en el ritual de los duelos.
Se arrojaba un guante a la cara o al pecho para desafiar, provocar o retar a duelo a un adversario, generalmente por razones de honor.
Cuando el desafiado recogía el guante daba a entender que aceptaba el reto, dando con ello inicio al ceremonial del duelo

ir de tiros largos
¿Sabías por qué IR DE TIROS LARGOS es vestir de gala?
También vestir con lujo, pompa o grandeza.
La expresión de tiros largos tiene su origen en que antiguamente en España cada particular podía hacer tirar de su coche el número de caballos o mulas que considerase conveniente, pero sólo el rey y la grandeza podían uncir a sus carrozas el tiro delantero a mayor distancia de los demás, como reconocimiento a su rango y posición social.
Para ello se separaba el tiro delantero de los traseros con el uso de cuatro o cinco varas de correas o tirantes, lo que se llamaba tiros largos.
Posteriormente se asimiló la gala de los tiros de caballería con las prendas que personas tan notables vestían.

vestirse por los pies
¿Sabías por qué VESTIRSE POR LOS PIES es frase utilizada para reafirmar la masculinidad?
Es una expresión ponderativa de la hombría.
Tradicionalmente el hombre vestía pantalones y calzones como prenda propia y ambas se vestían empezando por los pies. Por contra, el vestido fenemino se vestía por la cabeza.
Decir, pues, de un hombre, que se viste por la cabeza, era tanto como llamarle afeminado o pusilánime.
También era corriente decir de uno mismo que se viste por los pies para alardear de hombría o reafirmarse en su condición de varón, con todas las connotaciones machistas que ello conlleva.
También tiene la frase un ligero tinte anticlerical, pues el clero vestía sotana y hábitos que también se vestían por la cabeza.

medias
¿Sabías por qué llamamos MEDIAS a ciertas prendas de vestir femeninas?
Los romanos, que antiguamente no llevaban medias ni calzas, aprendieron el uso de aquellas de los germanos, que sin duda las necesitaban para protegerse los pies de un clima más riguroso.
Pero aunque adoptaron la prenda no hicieron lo mismo con el nombre sino que las denominaron con un derivado del que entre ellos designaba el calzado: calceus, ‘zapato’ en latín, que dio lugar a calcea, ‘calza’ en latín.
Con la evolución de la moda en los siglos medievales, se fueron llevando cada vez más largas hasta que llegaron a la cintura aunque se siguió manteniendo el nombre. Fue en el siglo XVI cuando se dividió la prenda en dos partes: la que cubría el abdomen y parte de los muslos se siguió llamando calza (con su aumentativo “calzones” o su diminutivo “calzoncillos”) y la que cubría los pies y las pantorrilas, calcetas o medias calzas (actualmente calcetines y medias).

poner como chupa de dómine
¿Sabías por qué poner de chupa de dómine a alguien es censurarle, reprenderle?
Se dice que se pone como chupa de dómine a algo o a alguien de quien se habla muy mal, a quien se crtitica con ensañamiento.
Actualmente diríamos que a tal individuo se le pone como un trapo, y realmente son expresiones muy similares tanto en significado como en concepción. Es decir, en ambas se identifica la suciedad con las ofensas verbales.
Y la chupa (del árabe yubba), al igual que juba y el jubón, era una prenda con faldones que los soldados solían llevar bajo la casaca y que acostumbraba a ser un tejido basto y de mala calidad. Pero también se llamó así a las sotanas.
Y aquí está el origen de la expresión, en la sotana de los curas que ejercían de maestro y preceptor de gramática latina —que es lo que significa el apelativo de dómine— y que eran personajes que ganaban muy poco y que, quizás por su pobreza, abandonaban su aseo personal hasta el punto de ser motivo de burla y ser considerados paradigma del vestir desastrado.

irse por los cerros de úbeda
¿Sabías por qué IRSE POR LOS CERROS DE ÚBEDA es equivalente a divagar y perderse en disquisiciones?
Cuando alguien está perdido o se desvía del tema que se está tratando o se despista con divagaciones, de ello se dice que es irse por los cerros de Úbeda.
Durante la Reconquista, y hacia el año 1234, Fernando III el Santo estaba esperando a uno de los muchos caballeros que debían asistirle a la toma de Úbeda.
Tal parece que el citado caballero no tenía mucho interés en participar en la batalla, por lo que apareció en la ciudad una vez tomada.
Cuando el rey le preguntó por su retraso, se excusó diciendo que se había perdido por los cerros de Úbeda.

la furia española
¿Sabías el origen de la expresión LA FURIA ESPAÑOLA en lo referente al carácter de la selección española de fútbol?
Tuvo su origen en una anéctoda.
Surgió el 1 de septiembre de 1920 en Amberes, durante los Juegos Olímpicos. La selección española de fútbol —creada para la ocasión— se enfrentaba a Suecia y el encuentro transcurría trabado por la dureza del equipo sueco, que había conseguido adelantarse en el marcador. Mediada la segunda parte, Sabino Bilbao se dispuso a lanzar una falta, y en el área, José María Belausteguigoitia, alias Belauste, lanzó una voz que recogieron los periodistas en sus crónicas: “¡A mí el pelotón, Sabino, que los arrollo!”.
Así fue. Belauste —un gigante para la época, con 1,93 m y 95 kg— arrolló en su remate a varios jugadores, de tal manera que introdujo en el marco contrario no tan solo el balón, sino su propia persona y varios jugadores suecos, incluido el portero.
Al día siguiente, un periódico holandés tituló: “La furia española”.
Pero no era esa una frase recién acuñada. Fue utilizada en referencia al hecho original que causó la expresión: el saqueo de Amberes llevado a cabo por los Tercios de Flandes españoles en noviembre de 1576.
El 1 de septiembre de 1575 se produjo la segunda quiebra de la Hacienda Real de Felipe II. Así era imposible abonar las pagas que se debían a los soldados del ejército de Flandes, algunas de cuyas unidades llevaban más de dos años y medio sin cobrar.
Para subsistir tenían que vivir de la población, a la que usualmente robaban. En julio de 1576 un Tercio se amotinó y ocupó la ciudad de Aalst para saquearla. El Consejo de Estado —apoyándose en la indignación por los desórdenes y el cansancio de la guerra— autorizó a la población de los Países Bajos a que se armase para ayudar a las tropas rebeldes holandesas. Aprovechando la situación, intentaron apoderarse del castillo de Amberes.
El 3 de octubre las tropas rebeldes entraron en Amberes y tomaron posiciones para asaltar el castillo defendido por tropas españolas. Los amotinados de Aalst y otras unidades acudieron al lugar al enterarse del ataque y, a pesar de que las tropas rebeldes eran mucho más numerosas, los soldados españoles se lanzaron al ataque por las calles de la ciudad haciendo huir a los holandeses y procediendo al saqueo de la ciudad. Un saqueo que se extendió a lo largo de tres días, en el que se cometieron tales desmanes que se contaron los muertos por millares.
La indignación de las provincias y el Consejo de Estado por el saqueo fue mayúscula. El día 8 de noviembre se firmó la pacificación de Gante que exigía la salida de los soldados españoles de los Países Bajos.

meter un paquete
¿Sabías por qué METER UN PAQUETE es castigar o multar a alguien por haber cometido una falta?
Podemos amenazar con meter un paquete, con empapelar o con empurar a alguien. Cualquiera de estas expresiones tiene el mismo significado… y el mismo origen.
En 1908 la Tabacalera Española quiso conmemorar el primer centenario de la sublevación del pueblo español contra la ocupación napoleónica, por ello puso a la venta un paquete de seis puros.
Este paquete de cigarros puros iba envuelto en papel de color crema pegado con goma, con un puro pintado y una frase impresa: “Seis cigarros marca grande 1,20 pesetas”.
Comoquiera que hasta entonces los cigarros puros se vendían sueltos y sin envoltura —de manera que el fumador podía comprobar la calidad antes de su compra— y con la nueva forma de venta no era posible ver el producto antes de comprarlo, la gente empezó a decir, suspicaz, que el propósito de Tabacalera era deshacerse de un producto malo sin que el fumador pudiera percatarse hasta haberlo consumido.
Y que el único motivo del paquete era ocultar la baja calidad, de manera que así daban gato por liebre.
A los consumidores no les quedó más remedio que tragar el paqueteaceptando su compra, ya fuera de buena o mala calidad.
Por ello, expresiones como meterle un paquete a uno, meter un puro, empapelar a alguien o empurar, significan tanto como jugar una mala pasada, como propinar un castigo que el otro debe aguantar.

no llegar la sangre al río
¿Sabías por qué decimos que NO LLEGÓ LA SANGRE AL RÍO cuando un asunto no llega a tener las desagradables consecuencias que en principio se preveían?
Esta frase se dice cuando una riña o una pelea no es tan violenta como en un principio se creía. Cuando parecía que iba a ocurrir algo grave, pero al final el asunto no pasa a mayores.
Ocurre que desde antiguo era habitual que muchas batallas se celebraran cerca de los ríos, pues los pueblos o ciudades se solían fundar en las cercanías de uno.
Así, cuando algún ejército ponía sitio a alguna ciudad —que solía estar enclavada en una zona alta para una mejor defensa— la sangre de los muertos y heridos corría pendiente abajo hasta alcanzar el agua y teñirla de rojo.
Si la escaramuza era ligera, no daba lugar a que la sangre llegara al río.

dar gato por liebre
¿Sabías por qué decimos DAR GATO POR LIEBRE por engañar en la calidad de un producto cobrando un precio por encima del real?
También se dice de hacer pasar por excelente una cosa que no lo es y de dar un producto de menor calidad por el precio de uno de mayor, aprovechando el parecido entre ambos productos.
Sebastián de Covarrubias escribe en su Tesoro de la Lengua (1611):
“Vender gato por liebre: engañar en la mercadería; (es dicho) tomado de los venteros, de los cuales se sospecha que lo hacen a necesidad y echan un asno en adobo y lo venden por ternera. Debe ser gracia y para encarecer cuán tiranos y de poca conciencia son algunos”.
Así es, los viajeros que en los siglos XVI al XVIII frecuentaban los mesones, temían que la carne que les servían no se correspondiera con la del animal que se pagaba y utilizaban una fórmula entre mágica y bromista para comprobar este punto. Bastús en su Sabiduría de las naciones lo explica:
“Parece que antíguamente había una fórmula, especie de conjuro, con la que los viajeros creían cerciorarse de si la pieza que el ventero les presentaba en la mesa era liebre o conejo, gato o cabrito. Al efecto, todos los comensales se ponían en pie, y el más calificado de ellos, dirigiendo la palabra a la cosa frita, decía:
Si eres cabrito, mantente frito;
si eres gato, salta del plato.
Entonces se separaban algún tanto de la mesa para que pudiera escaparse si saltara del plato; mas luego, no habiendo novedad, como nunca la había, comían lo que fuese, bueno o malo, persuadidos de que era conejo, liebre, cabrito o lo que quería el ventero”.

dársela a uno con queso
¿Sabías por qué decimos DÁRSELA A UNO CON QUESO para expresar engaño?
Según Covarrubias en suTesoro, la locución armar con queso significa “cebar a uno con alguna niñería para cogerle como al ratón”.
Según Correas, en su Vocabulario de Refranes, “atraer a uno, con cosa que apetece, a engaño y trampa, como a los ratones que son golosos por queso”.
Julio Casares, en su Introducción a la lexicografía moderna, dice que “se decía armarla con queso aludiendo a la ratonera en la que se ponía este cebo, considerado como el más apetitoso. El significado metafórico del engaño ha sobrevivido sin la menor deformación, a pesar que las palabras de la frase (dársela a uno) ya no le sirven de sostén”.
Néstor Luján en su Cuento de cuentos cita la obra de Francisco Márquez Villanueva, Personas y temas del Quijote, en la que se asocia el queso a la locura y al engaño. Estar en la del queso significaba estar sumamente distraído o alelado. En francés se dice “Jamais homme sage, ne mangera fromage” (nunca un hombre cuerdo comerá queso) y en inglés “Cheese is physic for gentlemen and meat for clowns” (el queso es medicina para caballeros y carne para payasos).
Otra versión circula por la comarca de Valdepeñas (Ciudad Real), pueblo famoso por sus vinos.
Se cuenta que los bodegueros manchegos, cuando llegaban los compradores, les daban a probar vino de excelente calidad como si fuera de la cosecha del año; entonces les ofrecían unas tapas de queso manchego bien curado en aceite, cuyo fuerte sabor impedía distinguir otros sabores más sutiles. No importaba la calidad del vino del año que bebiesen a continuación, el paladar estaba saturado por el sabor del queso, y así se consumaba el engaño al dar salida a partidas picadas o de mala calidad.

de perdidos al río
¿Sabías por qué decimos DE PERDIDOS AL RÍO cuando estamos decididos a terminar algo peligroso?
Esta locución se usa para expresar que, una vez comenzado algo, hay que terminarlo pese a la peligrosidad del asunto o las consecuencias que se puedan derivar de él.
Ocurre que desde antiguo era habitual que muchas batallas se celebraran cerca de los ríos, pues los pueblos o ciudades se solían fundar en las cercanías de uno.
Así, cuando algún ejército ponía sitio a alguna ciudad —que solía estar enclavada en una zona alta para una mejor defensa— la sangre de los muertos y heridos corría pendiente abajo hasta alcanzar el agua y teñirla de rojo. Incluso muchos de los cuerpos se precipitaban hacia las aguas, que los arrastraban corriente abajo.
Así que el río era el fatal final que le esperaba a muchos de los combatientes, enfrascados en una tarea peligrosa que había que seguir hasta el final: vencer o morir.

no hay moros en la costa
¿Sabías por qué la afirmación NO HAY MOROS EN LA COSTA significa que no hay peligro ninguno?
También existe la frase contraria haber moros en la costa con el significado de ‘peligro’.
Antes de ser expulsados por los Reyes Católicos, los moros asolaban las costas mediterráneas atacando por sorpresa, cogiendo cautivos por los que pedir rescate y sembrando la destrucción.
Ello obligó a la instalación de atalayas para poder divisar al enemigo en la distancia y poder poner tierra por medio. Al detectar al enemigo se encendían hogueras y se avisaba al girto de ¡moros en la costa!
La frase también era usada por las patrullas costeras, que se daban el relevo con la frase no hay moros en la costa, es decir, ’sin peligro, sin novedad’.
Este mismo hecho ha dado lugar a otra fase: como si hubiera moros en la costa quiere decir que se recomienda ser prudente, andar con tiento y cautela, ya que se sospecha de un peligro.

aquí y en sebastopol
¿Sabías por qué decir que algo es de la misma manera AQUÍ Y EN SEBASTOPOL significa que es algo indiscutible y que es tal cual en cualquier lugar del mundo, por muy remoto que este lugar sea?
La Guerra de Crimea (1853-1856) fue un acontecimiento que conmocionó Europa. Una coalición formada por Gran Bretaña, Francia, el reino de Cerdeña y el Imperio otomano se enfrentaron y derrotaron a Rusia, impidiendo la expansión del poder ruso en el mar Negro y la captura de territorios del Imperio otomano.
Durante la contienda los aliados decidieron emprender una campaña contra Sebastopol (en la actualidad, en el sur de Ucrania), donde se encontraba el cuartel general de la flota rusa emplazada en el mar Negro; sus fuerzas alcanzaron Crimea en septiembre de 1854. La guerra se prolongó, a pesar de las cruentas derrotas que sufrieron los rusos en el río Alma y en las batallas de Inkerman y de Balaklava. Esta última tristemente famosa por la carga de la Brigada de Caballería Ligera británica, que arremetió contra un enemigo replegado para sufrir una enorme cantidad de bajas tras caer sobre ella el fuego cruzado desde tres direcciones distintas.
Desde el punto de vista militar, esta guerra representó un acontecimiento desafortunado e innecesariamente costoso. Los comandantes de ambos bandos demostraron claramente su ineptitud desperdiciando vidas en combates absurdos como el mencionado.
Así no es de extrañar que en la prensa de la época apareciera repetidas veces el nombre de Sebastopol, “poniendo en el mapa” como suele decirse, la mencionada ciudad, que, sin duda, era desconocida para la mayoría de europeos. Algo similar a lo ocurrido con Sarajevo, Faluya o Ramala, por referirnos a conflictos recientes.
La ciudad gozó de fama y se la tuvo por un lugar remoto (sin duda lo era para la época). Así no es difícil imaginar el nacimiento de la frase para representar la integridad y objetividad de una cosa independientemente de que se encuentre frente a nuestras narices o en el fin del mundo.
También que la musicalidad de la palabra y sus cuatro sílabas pudo contribuir a su popularidad, pues tanto Pernambuco (Brasil) y Cochinchina (Vietman) también son usadas como paradigma de lejanía.

salvarse por los pelos
¿Sabías por qué SALVARSE POR LOS PELOS es librarse de un peligro inmediato y mortal en el último momento por un golpe de suerte?
El desempeñar el oficio de marinero no ha supuesto siempre que tal profesional supiera nadar. Es más, en siglos anteriores era bastante común que los hombres de mar supiesen apenas mantenerse a flote, pues el saber nadar no era una condición exigida para el enrolamioento.
Si un marinero caía al mar, sus compañeros intentaban izarlo a bordo lo más rápido posible para evitar el ahogamiento y, para ello lo asían de donde buenamente podían, no siendo nada raro que se asieran por los cabellos.
Así que, cuando en 1809 se dictó una orden por la que los marineros de la Marina estaban obligados a cortarse el pelo, en aras de la uniformidad o la higiene, se alzaron voces de protesta contra tal medida, esgrimiento el razonamiento de que el pelo largo era útil pues eran muchos los marineros que habían salvado la vida al asirles sus compañeros por los pelos.
Una de estas quejas está recogida en una carta conservada en los archivos de la Marina, y que los artilleros de Marina Manuel Calderón y Manuel Morales dirigieron al rey José I: “Que siendo todo su estar en la mar embarcados y a cada instante vense en el eminente riesgo de poderse ahogar; y no teniendo el pelo por dónde comúnmente se favorecen asiéndose de él;… …Pues no es costumbre a los Marineros por la expuesta causa se les haya nunca cortado el pelo; y que les pueda servir de engancho o agarradero en caso de peligrar en su destino enla mar…”
Una Real Orden expedida en el mismo año derogó la medida de la obligatoriedad de cortarse el pelo.

tener narices
¿Sabías por qué TENER NARICES es sinónimo de ser valiente y atrevido?
Es expresión usada desde antiguo que se aplica a aquél que no se arredra ante nada y se muestra corajudo y bravo, que se enfrenta a los contratiempos con determinación y firmeza.
No se trata de una expresión eufemística para evitar términos más ordinarios como cojones o pelotas, sino que hace realmente referencia a la nariz. Pues ocurre que antaño se tenía a la nariz por rasgo expresivo de un carácter firme y una fuerte voluntad. Una nariz importante, prominente, rotunda, confería al rostro cierto aire honorable y de nobleza.
El origen de esta creencia podría encontrarse en el hecho de que los godos eran de narices robustas y pronunciadas. Los reyes godos y sus descendientes presentaban ese rasgo y, al ser tenidos por un pueblo noble, se asimiló la condición al apéndice nasal.
El Refranero también recoge este sentir: Hombre narigudo, hombre sesudo; La nariz y la frente, hasta la muerte; Hombe narigudo, pocas veces cornudo.

me lo ha dicho un pajarito
¿Sabías por qué decimos que ME LO HA CONTADO UN PARAJITO cuando no queremos revelar la fuente de una información que poseemos?
Ya sea porque queremos mantener a nuestro informante en el anonimato como porque nos hemos enterado por nuestros propios medios.
Es un dicho antiquísimo que tiene su origen en la Biblia.
En el capítulo X del Eclesiastés se lee: “Ni en los secretos de tu cámara digas mal del rico, porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra.”

¡tela marinera!
¿Sabías por qué decir ¡TELA MARINERA! es tanto como ser o requerir mucho de algo.?
Esta frase de origen andaluz hace referencia a la exageración, a la gran cantidad, y se utiliza de muchas y variadas formas, y también sólo como tela o en otras construcciones.
Por ejemplo, si dos personas se reúnen para hablar y una dice que tiene tela para rato, es que la conversación va a ser larga. Si para un presupuesto va a hacer falta tela marinera es que va a hacer falta mucho dinero. Si en una discusión hay mucha tela que cortar es que hay que tratar muchos temas y va a ser muy complejo. Si preguntando por la novia de un amigo dicen que es ¡tela marinera! es que es una preciosidad. Si preguntas por una película y te contestan tela es que es muy buena.
¿Y por qué se dice tela? Por el velamen de los barcos, por la mucha tela marinera que hace falta para la confección de las velas.

buscarle tres pies al gato
¿Sabías por qué BUSCARLE TRES PIES AL GATO es tentar la paciencia de alguno con riesgo de irritarle?
También tratar de justificar lo injustificable causando molestia a los demás.
Buscarle tres pies al gato es dicho corrompido. El verdadero es buscarle cinco pies al gato. Así lo cita Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la Lengua Castellana (1611):
Buscar cinco pies al gato se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible; nació de uno que quiso probar que la cola del gato era pie.
Posteriormente el número de patas cambió a tres, y así se recoge en el Quijote (parte 1ª, cap. 22); uso que ha perdurado hasta la actualidad.
Una cuarteta anónima resume muy bien este dilema trivial:
El normal cuatro presenta,
tres si le falta una sola,
y cinco si quien las cuenta
toma por pata la cola.

SALOU 2010

Por: Jaume Montull Rué


En este primer fin de semana del mes de septiembre se celebra un evento medieval en la villa de Salou. En él se recrea la partida del rey Jaime I y sus tropas hacia la conquista de Mallorca en manos de los sarracenos. Y allí que nos dimos cita los miembros de ARCOFLIS invitados por nuestros amigos de A.C.H.A. (Asociación Cultural Histórica Aragonesa) asiduos a esta cita y compañeros en multitud de eventos con los que compartimos muy buenos ratos.

Grupo A.C.H.A.
La historia nos cuenta que fué un 5 de septiembre de 1229 cuando la escuadra real con su rey al frente, compuesta por 155 naves, 1.500 caballeros y 15.000 soldados, zarpó de Tarragona, Salou y Cambrils, para conquistar Mallorca a Abú Yahya, el gobernador almohade semiindependiente de la isla.
Las tropas aragonesas desembarcaron en Santa Ponsa y vencieron a los musulmanes en la batalla de Portopí (13 de septiembre de 1229). Los musulmanes se refugiaron tras las murallas de Palma (Madina Mayurqa) y crucificaron a varios soldados aragoneses a la vista de las tropas de Jaime. Éstas poco después tomaron y pasaron a cuchillo a la población de la ciudad (diciembre de 1229) y se apoderaron de la isla en pocos meses, salvo un pequeño núcleo de resistencia musulmana que logró mantenerse en la sierra de Tramontana hasta 1232. Los pobladores musulmanes huyeron a África o fueron esclavizados, mientras que la isla fue repoblada con catalanes.
Después de pasar a cuchillo la población de Madina Mayurqa, la cantidad de cadáveres fue tal que se produjo una epidemia que diezmó el ejército de Jaime I. Por añadidura, los nobles catalanes intentaron quedarse con el botín, provocando una revuelta que debilitaría aún más el poder militar de Jaime I.
Mallorca se constituyó como un reino más de la Corona de Aragón bajo el nombre de regnum Maioricarum et insulae adyacentes, el cual obtuvo una carta de franquicia en 1230. La institución en 1249 del municipio de Mallorca (actual Palma de Mallorca) contribuiría a la institucionalización del reino.

Como nuestro cometido se centraba únicamente en el desfile del sábado por la tarde y un posterior enfrentamiento de espadas decidimos aprovechar bien la ocasión y combinar el evento medieval con unos días de camping, sol y playa. Elegimos el Camping Sangulí lugar que desde el viernes al domingos seria dónde montamos nuestras tiendas convirtiéndose en nuestra residencia provisional. Con actitud relajada entre baños de mar, piscina y salidas gastronómo-espirituosas llegamos a la hora del desfile.

Partiendo de la Torre Vella, construida en el año 1530 por orden del arzobispo de Tarragona Pere de Cardona con el objetivo de avisar y protejer a la ciudad de ataques y saqueos de piratas, la comitiva fue deambulando por diferentes calles abarrotadas de público en las aceras.

Iba presidida por el rey Jaime I y su reina a caballo, seguidos de tambores, malabaristas, músicos, nobles, guerreros, arqueros, templarios y plebeyos en general.

Finalmente y ya cayendo la noche llegamos a la playa dónde gran multitud de gente iba aclamando al rey y sus guerreros que próximamente se embarcarían con rumbo al archipiélago balear.
Y ahí sobre la arena de la playa y delante del trono real fue dónde hicimos una exhibición de lucha con espada y escudo para regocijo de sus majestades y del público asistente que aplaudió a rabiar. Y así finalizamos nuestro paso por el evento de Salou.

Al día siguiente, domingo, nos dedicamos al descanso, playa, piscina y al desmontaje de nuestras tiendas para despedirnos de nuestros amigos hasta la siguiente y muy próxima cita de Moyuela en la que nos volveríamos a encontrar.

Más fotos del evento en: